sábado, 15 de septiembre de 2012

El adiós...

¿Les cuento algo?, esta semana he vivido emociones de todo tipo, alegres, tristes, con rabia, etc…en realidad, como un humano normal; pero creo que desde que se empezó la semana, iba todo bien, desde una conversación que estaba mas que pendiente y que agradezco haberla tenido, hasta alguien que en algún momento pensé que iba a desaparecer de mi vida y vuelve, haciéndome sentir tal vez como bella cuando vuelven sus dos grandes personajes….

Sin embargo… no hablaré esta vez de esa conversación, ni del personaje que volvió, hablaré de un tema un poco… fuera de lo normal y que muchos pocas veces nos sentamos a conversarlo, una porque quizás no somos capaces de enfrentarlo o simplemente… no queremos asumirlo.

Entro en este tema por mi mezcla de emociones, comencé para arriba la semana y poco a poco mi ánimo comenzó a bajar por las constantes caras de mi familia quienes me avisan un día que han fallecido dos personas a quienes conocí...

Lo voy a tratar como algo que debamos sacar lección, una lección bastante grande y que todos sabemos pero nos hacemos los tontos o no le tomamos el peso a la situación.

Muchas veces nos quejamos de porque una persona a quien queremos o tenemos en nuestras vidas no se comportó igual que todos los días contigo, no te miró como tu querías que te mirara, no te llamó cuando dijo que lo iba a hacer y cosas así, que les echamos en cara una y otra vez de sus errores mas que en sus aciertos, que las veces en que nos pedían, incluso en el silencio a gritos un ratito de nuestras vidas al lado de ellos, pero como somos una sociedad muy “movida”, ni siquiera le damos el real sentido a lo que puede ser la mejor velada, la mejor caricia, el mejor abrazo, el mejor de los silencios a su lado, o tal vez… la despedida…

Soy consciente de lo que digo, porque lo viví, y hasta el día de hoy me arrepiento de no compartir con una persona que ya no está conmigo hace siete años ya, que muchas veces me pidió que la escuchara, que le ayudara, que la abrazara… pero como soy una persona media “tonta” no la valoró y simplemente… siguió con lo que creía era lo mejor…

Nadie está preparado para despedir a alguien, pero si podemos darle un minuto de nuestras vidas, no solo a los que se sienten desamparados, los que comparten su vida con la soledad, los que no sonríen simplemente, a los que viven desde hace mucho y con ellos su apodo de “bibliotecas de vida”…




Dejemos un poco los egocentrismos y eso de “tu me sirves… tu no”, la selectividad no nos sirve de nada, el egoísmo menos…si vemos a alguien que nos pide ayuda o nos quiere compartir su vida, admitámosla en la nuestra y conservemos y aprovechemos cada minuto y espacio con ellas, con nuestros amigos… atrévanse a ver un poco mas allá de lo que sus ojos ven, los ojos miran lo físico, atrévanse a ver lo que está en el corazón, que uno nunca sabe cuando nos tocará decir adiós, o peor… ser a nosotros a quienes nos digan “hasta siempre, te llevaré en mi corazón y nunca morirás para mí, perdón por no estar ahí cuando me necesitaste”.

Cuando nos toque despedir, ojalá que esa despedida, sea con un poco de alegría, ya que supiste compartir con esa persona el máximo de tu vida, para que cuando le des el último adiós puedas decir con tranquilidad… “esto no termina aquí, nos veremos en una próxima vez, para seguir compartiendo las mismas alegrías que me diste aquí en la tierra, tranquilo, que es solo un adiós temporal”….

En memoria de
Elena (30 de mayo de 2005),
Nelly (29 de febrero de 2000),
Regina (21 de julio de 2006),
Claudio (12 septiembre de 2012)
y Tere (13 de septiembre de 2012)
y todos los que ustedes mantienen aún vivos en sus corazones…

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